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El Obispo de Aysén se ha enfrascado en una campaña, tocando a arrebato a diestra y siniestra, tendiente a justificar su intervención y denuncia inicial sobre poderes ocultos y narcotráfico en esa ciudad, como forma de explicar la ola de suicidios acaecidos en la zona.
Personalmente viví en Puerto Aysén y, por otro lado, conocí a doña Alicia Araneda cuando ejerció como Jueza del Primer Juzgado de Letras de Puerto Montt, antes de trasladarse como Ministra a la Corte de Apelaciones de Coyhaique. Por eso me ha interesado seguirle la pista a este asunto.
Habiéndome interiorizado por la prensa de lo acaecido no puedo sino manifestar mi solidaridad hacia su persona, por el trato dado por el Sr. Infanti, quien ha llegado al paroxismo de denunciar incluso la existencia de presiones sobre su persona (como forma de confrontar su credibilidad con la de la Ministra).
Como no siempre es fácil para un Juez defenderse de las imputaciones que se le hacen (para mantener la dignidad del cargo y no aparecer parcializado y con alguna predisposición negativa para con alguna de las partes), es necesario que terceros podamos dar fe de su credibilidad. En ese sentido, gran parte de los abogados que litigamos en Puerto Montt supimos del rigor, acuciosidad y honorabilidad de la Jueza Araneda; jamás conocimos de un atisbo de incorrección o de prepotencia en su proceder judicial.
Por lo anterior, no nos cabe sino exigir del Sr. Infanti una mayor prolijidad en su proceder ministerial, del cual se ha apartado notoriamente al inmiscuirse en cuestiones judiciales que escapan de su competencia, abusando de la supuesta credibilidad que como obispo detenta, para presionar a una jueza y a sus superiores.
En otras épocas, cuando era difícil defenderse en tribunales, podría haberse justificado una intervención eclesial; empero, ahora, cuando las partes tienen amplio derecho a la defensa o a iniciar las acciones judiciales, cuando existe una prensa alerta al menor escándalo redituable, no se justifica su afán protagónico.
La demagogia de plantearse como defensor del pueblo de Puerto Aysén le puede reportar manifestaciones de apoyo de la masa, pero será un apoyo efímero, sustentado en fuegos de artificio más que en hechos reales.
El que no le guste que un juez investigue todo lo que sucede en una causa (entre lo que se encuentra la posible presencia de testigos falsos o instruidos irregularmente), no puede ameritar la respuesta que ha dado. Hacer las veces del taimado a quien no le hacen el gusto no es digno de su cargo, que ante un sector de la sociedad, es signo de prestigio.
Si en este caso han existido irregularidades, serán los Tribunales Superiores de Justicia, libres de toda presión, los que deberán dilucidar el asunto.
Mario Enrique Aguila Inostroza
Abogado P.U.C.
Postitulado en Derecho Penal Aplicado y Nuevo Proceso Penal U.A.H.
Postitulado en Economía y Administración U.G.M.
Director Colegio de Abogados de Puerto Montt.